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Fedeto celebra su 47ª Asamblea General 2024

El presidente, Javier de Antonio, aborda en su intervención la coyuntura laboral, económica y empresarial afectada por las decisiones del Gobierno central.

18 diciembre 2024

La Federación Empresarial Toledana, Fedeto, ha celebrada la 47ª Asamblea General 2024, a la que asisten los representantes de las asociaciones sectoriales integradas en la organización.

Un encuentro en el que presidente de Fedeto, Javier de Antonio Arribas, ha abordado la coyuntura económica, laboral y empresarial en la que viven las pymes y autónomos de la provincia de Toledo.

Entre los temas analizados destacamos:

– Reforma Laboral.
– Jornada de 37 horas.
– Relaciones Sindicatos y Gobierno central.
– Inflación.
– Absentismo laboral fraudulento.
– Salario Mínimo Interprofesional.
– Cotizantes a la Seguridad Social.
– Ave, tren de mercancías, Aeropuerto de Casarrubios.

Buenos días a todos. Bienvenidos a la cuadragésimo séptima Asamblea General Ordinaria de Fedeto.

La verdad es que cuando pensaba acerca de los que os iba a decir hoy no sabía muy bien por dónde empezar. Son tantas las cosas que están pasando a nuestro alrededor…

Lo que sí que tenía claro es que quería reflexionar con vosotros sobre algo que es muy duro comprobar, pero que está ahí, a la vista de todos, y es la existencia de personas que pertenecen a instituciones, administraciones y gobiernos a los que les molesta que los empresarios ejercemos una actividad económica con la finalidad de conseguir un beneficio.

Y es paradójico, porque ese beneficio, a su vez, genera muchos y muy diversos beneficios sociales que no se cansan de exigir.
Esas personas, en esas instituciones, administraciones y gobiernos, en vez de alabar nuestra función, la critican de forma hostil y cuestionan la legitimidad de nuestros márgenes empresariales.

Esas mismas personas de una manera imprudente, con amenazas y sin diálogo, adoptan decisiones de consecuencias impredecibles para el crecimiento económico y para la sostenibilidad de las empresas y del empleo.

Sabemos cuál va a ser la próxima imposición dictatorial del Ministerio de Trabajo: la jornada de las 37 horas y media. Lo que no sabemos es cuál será la próxima ocurrencia legislativa ni cómo nos afectará.

Ni si quiera sabemos si será fruto del diálogo social o si nuevamente se tratará de una imposición gubernamental aplaudida por los sindicatos.
En mi opinión, estamos asistiendo a un acoso constante sobre los empresarios envuelto en una hostilidad permanente que nace de una parte del Gobierno central.

Lo que nos está pasando es que ese gobierno apela a la conquista nuevos derechos sociales que no son sostenibles.

La reducción de la jornada laboral, posiblemente, sea un claro ejemplo de esto que estoy diciendo. Un nuevo ejemplo de que el Gobierno va a invitar a una fiesta que va a pagar otro y ese otro es: el empresario.

Los efectos de esas decisiones no son inmediatos, pero llegarán y no serán buenos, sobre todo para el empleo.

Quiénes actúan de este modo han destrozado el diálogo social a nivel nacional que ya no es cosa de tres, sino que es cosa de dos.

Así, en ausencia de diálogo, y en la actual situación económica, afectada tanto por problemas internos como por la situación geopolítica internacional, se implementan medidas que lo único que provocan es la pérdida de la competitividad de las empresas españolas.

Los datos de inflación en España así lo demuestran. Se sitúa a 1,4 puntos de la inflación europea, es decir, las empresas españolas tenemos 1,4 puntos de pérdida de competitividad con respecto a las empresas europeas.

Las ministras de trabajo, hacienda y seguridad social se han convertido en tres de los elementos más inflacionistas de nuestra economía, sólo por detrás del incremento de las materias primas, porque la mayor parte de sus decisiones incrementan los costes empresariales.

Se aumenta, sin más, el sacrificio fiscal, se crean leyes absurdas y se imponen nuevas trabas administrativas como si eso no influyera en la sostenibilidad de las empresas y del empleo.

Por otra parte, no se adoptan medidas para que la administración pública sea ágil, moderna y eficaz.

Una administración que se ha llevado la mayor parte de los fondos europeos, sin embargo, es más lenta e ineficiente.

¿Cuántos de vosotros estáis pendientes de una licencia municipal y desde hace cuánto tiempo? ¿Seis meses, un año, varios años?

Hay administraciones que, incluso, son un obstáculo para el desarrollo de proyectos empresariales. ¿A cuántos de vosotros os tiene paralizado algún proyecto, por ejemplo, la Confederación Hidrográfica del Tajo? ¿Durante cuánto tiempo?

Y también tenemos administraciones inoperantes. Por ejemplo, esa que ve como la tasa de absentismo laboral crece sin límite y no hace nada para evitarlo.

Se multiplican los miembros de las inspecciones de trabajo, lo hemos vistos hace pocos días, pero ¿para cuándo una inspección que controle el absentismo fraudulento?
El absentismo fraudulento perjudica tanto a los empresarios como a los trabajadores.
¿Dónde están los sindicatos para defender a los trabajadores de quienes abusan de las bajas?

El absentismo nos sale caro a todos, no sólo a los empresarios.

Todos pagamos la Sanidad Pública y quien usa las bajas de modo fraudulento no sólo la encarece, sino que nos desplaza a todos en las listas de espera.

En fin, por tener tenemos hasta administraciones que son contrarias al empresario. ¿Qué os parecen las medidas del ministerio de trabajo?

Ya me he referido a la reducción de la jornada laboral, pero ¿qué os parece la idea de crear una nueva y complementaria indemnización por despido?

¿Qué os parece el subsidio complementario con el trabajo?

¿Qué os parece la subida del Salario Mínimo Interprofesional?

Tenemos un Gobierno que impone obligaciones a los empresarios que para su propia administración no quiere.

El Gobierno, que es quien dirige la administración, es líder en precariedad laboral, con un 30% de temporalidad, y nos prohíbe hacer contratos temporales.

El gobierno que sube el SMI se niega a asumir esa subida en los contratos públicos. Eso sí, de paso y gracias a subir el SMI, nos imponen una subida encubierta de las cotizaciones a la Seguridad Social.

Y encima tenemos que aguantar que nos digan que el mercado laboral va como un tiro.

Afirman que hay 21 millones de cotizantes en la Seguridad Social, pero no nos dicen que de los 18 a los 21 millones de cotizantes tienen contratos precarios de muy pocas horas.
Por eso, en 2023 se trabajaron menos horas que en 2022 y por eso 21 millones de cotizantes no son capaces de sufragar las pensiones de 9,5 pensionistas jubilados.

Y no se inmutan al comprobar que nuestra tasa de paro es el doble que la de Europa. Será porque, si sumamos los parados que no computan en el desempleo, la tasa de paro es más alta de lo sostienen.

He dicho que no se controla el absentismo y no es algo que diga yo sólo, lo dicen las mutuas, los propios trabajadores y la práctica totalidad de los empresarios de esta provincia.

Ahora digo que tampoco se controlan las políticas pasivas de empleo.
Y no es que lo diga yo, es que lo dice la propia OCDE que ha recriminado al gobierno de España dos cosas: no controlar a las personas que renuncian a trabajar y centrarse sólo en ofrecer incentivos (políticas pasivas) para que no trabajen.

Pero claro, cuando uno dice esto le llaman “facha” y utilizan la demagogia para acusarnos de “apelar a las paguitas,” pero si nos negamos a ver la realidad ¿cómo vamos a corregirla?

La inmensa mayoría de los empresarios son buenos empresarios que hacen las cosas bien, pero hay algunos que no merecen ser llamados empresarios por su actitud torcida. A los primeros los representamos en Fedeto, a los segundos no.

Pues bien ¿Qué le pasa a la señora ministra y a los sindicatos que no son capaces de distinguir entre trabajadores buenos y malos, entre parados buenos y malos y entre personas que están de baja real y personas que lo están de forma ilegal?

¿Tan ciegos están?
¿A tal punto ha llegado la polarización ideológica de esta gente?

Lo cierto es que dominan mensaje. En eso nos ganan.

Por eso, debemos proponernos acabar con ciertos mensajes demagógicos con los que parece que nos ponen en valor, pero que en realidad esconden una trampa “saducea” para todos nosotros.

No permitáis que se diga los empresarios crean empleo. Si admitimos que lo creamos debemos asumir que lo destruimos. Y eso no es verdad.

Ningún empresario se levanta por la mañana pensando en contratar caprichosamente o en despedir alegremente.

Los empresarios sólo contratamos si la coyuntura económica es favorable y si el mercado, es decir, el sector de cada uno de nosotros evoluciona en términos positivos. En consecuencia, el empleo se crea o se destruye en función de cómo vaya la economía.

No hay otro misterio en la creación de empleo. No hay buenos ni malos en esto de crear empleo.

Lo que hay son ciclos económicos y decisiones políticas que se adoptan durante los mismos.

Si las decisiones políticas son certeras el ciclo negativo se acorta, pero si son puramente ideológicas se alarga. Lo mismo sucede cuando el ciclo económico es positivo, pero justo al revés, si las decisiones políticas son buenas se crece de forma sostenible y prolongada en el tiempo, pero si son malas, el ciclo desaparece más rápidamente.
Nuestro problema es que, en tiempo de “vacas gordas”, no aprovechamos la coyuntura para hacer las reformas estructurales que necesitamos, y que, en tiempos de “vacas flacas”, sólo sabemos imponer ajustes. Y así nos va.

En ese círculo perverso nos movemos año tras año, aunque lo cierto es que tiempos tan complejos como los que vivimos, tan cargados de incertidumbre y de capricho legislativo, no los ha habido nunca desde la implantación de la democracia.

No quiero extenderme mucho, pero sí quiero hacer un par de apuntes más.

Los empresarios pedimos al gobierno central que cambie el rumbo de sus políticas económicas para alcanzar la reactivación real y sostenible de todos los sectores empresariales y consolidar una economía competitiva en las próximas décadas.
Le pedimos que deje de criminalizar a los empresarios, que cese en su hostilidad, que deje de amenazarnos y que vuelva a la senda del diálogo social.

Se lo pedimos porque es lo que exige la ley, pero también porque Europa se lo demanda.

La Organización Internacional de Trabajo ha puesto en cuarentena al gobierno de España porque considera que con su actitud lesiona el diálogo social.

Europa considera esencial el diálogo social y si ve que no se cumple con sus reglas, puede dejar de enviar fondos económicos.

El mero hecho de haber colocado en cuarentena al gobierno de España va a traer consigo, cuando menos, un retraso en la llegada de esos fondos.

También pedimos al gobierno que no fomente las desigualdades entre los españoles.

Ya se ha jugado bastante con la igualdad de todos como para promover ahora singularidades fiscales.

Otra cosa que demandamos al gobierno es que de una vez apueste por las infraestructuras en nuestra provincia. No sólo existen Cataluña, el País Vasco o el Corredor Mediterráneo. La provincia de Toledo también existe. El oeste de Castilla-La Mancha es una realidad vaciada de infraestructuras y debe ser atendida.

¿Qué pasa con el tren de mercancías?

¿Qué pasa con el AVE?

¿Qué sucede con el aeropuerto de Casarrubios?

¿A qué están jugando?

Porque después de años y más años, cuando parece que todo va bien, se paraliza el tren de mercancías por no se sabe qué estudio que hay que repetir.

Porque cuando parece que llega el AVE hacen lo posible para que discutamos si la estación va aquí o allá, como si dependiera de nuestra opinión y no de criterios técnicos.

¿Serán maniobras dilatorias? Quién sabe.

Quiero terminar recordando que las empresas somos el mejor instrumento para conseguir que haya un mayor crecimiento económico, mayor riqueza y sobre todo más empleo.

Pero que seamos un instrumento para conseguir esos objetivos no es la excusa perfecta para que el gobierno adopte malas decisiones, nos señale como culpables y nos utilice chivos expiatorios de sus malas decisiones.

Necesitamos certidumbre y seguridad jurídica.

En Castilla-La Mancha, dentro del marco del diálogo social, discrepamos, discutimos e incluso nos enfadamos. A veces se produce mucha tensión, pero lo que nadie puede decir es que ninguna de las tres patas del banco en que se sustenta el diálogo social (empresarios-sindicatos-gobierno) se niegue a escuchar a las otras dos.

Ninguno de sus miembros ha dejado nunca una mesa de negociación ni se han producido ni amenazas ni chantajes.

Aquí nos cuesta ponernos de acuerdo, porque acordar es ceder, pero aquí nos ponemos de acuerdo y respetamos lo acordado.
¿No puede se puede conseguir lo mismo a nivel nacional?

No quiero alargarme más.

Sólo señalar que Fedeto seguirá apoyando al empresario de la provincia, defendiendo sus derechos y sus intereses, y diciendo las cosas claras.

Muchas gracias.