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«La dignidad y la libertad empresarial están entredicho»

El presidente de Fedeto, Javier de Antonio Arribas, alerta de la grave situación que viven las empresas

Presidir Fedeto no implica otra cosa que hablar alto y claro.

21 de julio 2025

Se ha celebrado en las instalaciones de Fedeto en Toledo, la Asamblea General 2025, a través de video conferencia.

El presidente de Fedeto, Javier de Antonio Arribas, ha puesto de manifiesto en su intervención, la grave situación que viven las empresas, en un entorno sociopolítico en el que su dignidad y la libertad están en entredicho.

A continuación publicamos la intervención completa de Javier de Antonio Arribas, ante la asamblea general.

«Queridos empresarios, amigos, miembros de la Asamblea de la
Federación Empresarial Toledana, presidentes de asociaciones empresariales sectoriales…

En estos días turbios, en los que la dignidad y la libertad empresarial son puestas en entredicho, es como si nos invitaran a una partida de ajedrez, pero con las piezas ya movidas, las reglas cambiadas y el resultado decidido de antemano.

Se nos habla de diálogo, cuando en realidad asistimos a una imposición encubierta.

Hace unos días, mientras viajaba a La Coruña, recordaba alguna de las decisiones del Gobierno relativa a los empresarios y, entonces, se me vinieron a la cabeza nuestros presidentes de honor Juan Francisco García y Ángel Nicolás.

Como sabéis, ambos son comprometidos líderes de los empresarios de la provincia de Toledo, con décadas a sus espaldas defendiendo a los empresarios de esta provincia.

Reconocemos en ellos a quienes han dejado su vida, buena parte de su tiempo y no pocos recursos en la defensa de sus colegas ante gobiernos, administraciones y en las mesas de negociación.

Si España ha progresado desde 1978 ha sido gracias a personas como Juan Francisco García Martín y Ángel Nicolás García, en la provincia de Toledo, o José María Cuevas, con carácter nacional.

Por eso resulta especialmente preocupante que quienes accedieron al poder hace siete años, y apenas comprenden el valor y la lógica del diálogo social que España ha construido durante las últimas cinco décadas, intenten ahora desmantelarlo para sustituirlo por un modelo autoritario y unilateral.

Estoy convencido de que este ataque al diálogo social no es un episodio aislado, sino parte de una estrategia más amplia y cuidadosamente diseñada para debilitar el modelo de economía de mercado con un sólido Estado del bienestar que los españoles consensuamos en 1978.

El objetivo de cambiar ese modelo por una economía intervenida lo contagia todo:

– se incrementan los costes salariales sin acuerdo,

– se modifica, por la puerta de atrás, una reforma laboral pactada hace apenas tres años,

– se pretende imponer una reducción de la jornada sin memoria económica y sin ninguna propuesta de compensación y flexibilidad,

– se aplican cargas normativas cada vez más exigentes que en la
práctica limitan la libertad del empresario de organizar su propio
negocio,

– se pretende controlar los beneficios,

– se hostiga con nombres y apellidos a empresarios que actúan en uso de su libertad personal y empresarial,

– se mantiene una voracidad recaudatoria que nos impide competir

– y, en fin, se intenta generar en la sociedad una imagen polarizada, volviendo décadas atrás, para hacer ver que el empresario se opone a las políticas sociales y al estado del bienestar.

Y mientras se imponen medidas que entorpecen el día a día de nuestras empresas, se deja en el olvido lo verdaderamente urgente:
– regular de forma eficaz el absentismo laboral,

– simplificar una burocracia asfixiante que consume recursos sin aportar valor,

– abordar el coste y la rigidez del sistema energético,

– modernizar las infraestructuras logísticas que necesitamos para competir,

– garantizar la seguridad jurídica y acortar los plazos de resolución administrativa y judicial,

– reformar el sistema educativo para adaptarlo a las necesidades reales del mercado…

Todos estos son elementos clave que el Gobierno ignora sistemáticamente, a pesar de ser imprescindibles para el desarrollo y la sostenibilidad de la actividad empresarial.

Me consta que muchos de vosotros estáis hartos y me preguntáis ¿A dónde nos llevan? Y me decís que tenemos que hacer algo.

Presidir FEDETO no puede tener otro sentido que hablar alto y claro, justo ahora, cuando el escenario de ataque a la libertad del empresario es extremo. Para eso estoy aquí, para eso me elegisteis.

Por eso, hoy, ante todos vosotros y en el marco de esta Asamblea, también yo alzo la voz y me declaro harto. Harto del ataque constante que estamos sufriendo los empresarios.

Lo denuncio, como ya lo hicieron antes Juan Francisco García y Ángel Nicolás, porque es profundamente injusto, porque vulnera nuestros derechos legítimos y porque, más allá de nuestras empresas, esta deriva es objetivamente perjudicial para el futuro de nuestro país.

El desprecio al diálogo social es evidente: las casi 5.000 mesas de negociación en las que, durante más de cinco décadas, empresarios y trabajadores han alcanzado acuerdos desde el conocimiento real de los sectores y los territorios, hoy son sistemáticamente ignoradas por el Gobierno.

Las ningunea un ministerio de Trabajo que pretende imponer sus
trasnochadas tesis de control público de los medios de producción y de planificación económica, en la que la mayoría de los ciudadanos dependen directamente de los presupuestos del Estado.
¿Cómo se explica que, mientras la jornada laboral media en España se ha reducido en los últimos 20 años de 40,4 a 38,3 horas, haya sectores como el comercio donde el 95% de los empleados sigue trabajando más de 39,5 horas semanales?

¿Acaso los representantes sindicales de ese sector, que negocian en decenas de mesas por todo el país, son menos capaces, menos firmes o menos eficaces que sus homólogos de otros sectores, como el de la construcción, cuya jornada media se sitúa en 38,5 horas?

Evidentemente no. La realidad es que las condiciones concretas de cada sector y cada territorio no siempre permiten esa reducción, y los propios representantes de los trabajadores lo saben, por eso pactan en consecuencia.

En otros ámbitos, donde las circunstancias lo han permitido, la reducción se ha producido de forma natural y acordada

Obviar esa realidad y sustituirla por una cifra no justificada por ninguna memoria o estudio pero que queda bien en un titular es, además de una imposición, una medida que tendrá graves consecuencias para miles de empresas.

La reducción de la jornada no es más que el último ejemplo de una forma de gobernar basada en la imposición. El Ejecutivo actúa de manera unilateral, sin diálogo, sin memoria económica y sin evaluar el impacto real de sus decisiones, causando un grave perjuicio a las empresas.

La realidad es clara: cada vez hay menos espacio para la empresa privada en un modelo que, en muchos aspectos, se inspira en postulados propios de economías intervenidas.

Negociar en estas condiciones es extremadamente difícil, a veces incluso parece inútil, pero no por ello debemos abandonar la negociación. Al contrario, debemos insistir, con firmeza y con argumentos

En cualquier caso, sentarnos a negociar cuando se nos permite, mantener reuniones con el Gobierno para trasladar nuestros argumentos o explicar de forma didáctica nuestra posición, aunque necesario, ya no es suficiente.

No podemos responder a un ataque tan profundo contra lo que somos y representamos con resignación. Solo podremos hacerle frente alzando la voz y levantando la cabeza con orgullo, reivindicando nuestro papel esencial en el crecimiento y el progreso de España, en la innovación, en la creación de empleo y, por supuesto, en el sostenimiento del Estado del bienestar.

Debemos alzar la voz como empresarios para defender a los empresarios. No existe otra alternativa. Nadie va a hacerlo por nosotros si no lo hacemos nosotros mismos.

Estoy convencido de que ese es el sentir unánime de todos los que hoy estamos aquí. Y como dijo, con acierto, uno de los grandes referentes del empresariado español, José María Cuevas: ‘No nos escuchan… quizá ha llegado el momento de tocar los tambores’.

Es fundamental que toda la sociedad tome conciencia de la asfixia a la que se está sometiendo a las pequeñas y medianas empresas: se obstaculiza el ejercicio diario de nuestra actividad, se limita nuestra libertad de decisión y se nos margina en los procesos de negociación, todo ello al servicio de intereses que responden únicamente a equilibrios parlamentarios, no al bien común.

Desde FEDETO, junto a CECAM, CEOE y CEPYME, defendemos con firmeza la dignidad y la libertad empresarial, y denunciamos la deriva a la que el Gobierno está arrastrando a las PYMES españolas.

Lo hacemos señalando con claridad los ámbitos en los que sufrimos un ataque constante: desde el desprecio al diálogo social y la negociación colectiva, hasta la sobrerregulación, la intervención salarial, los crecientes costes sociales o la presión fiscal insoportable. Y exigimos que esta actitud hostil hacia la empresa sea corregida.

En línea con todo lo que he expuesto, desde FEDETO también hemos querido alzar la voz ante una nueva amenaza que pone en riesgo la cohesión territorial, la equidad fiscal y la unidad de mercado. Me refiero a la posible implantación de un sistema de financiación singular para una comunidad autónoma, al margen del modelo común vigente. La propuesta de un “cupo catalán”, o concierto económico encubierto, representaría un agravio inaceptable para regiones como la nuestra, generando desigualdad entre territorios y rompiendo el principio de solidaridad que debe regir nuestro sistema financiero.

Este modelo rompe con los principios constitucionales de igualdad y solidaridad, y condena a comunidades como Castilla-La Mancha a una posición de clara desventaja competitiva. No solo dificultaría la inversión empresarial y la creación de empleo, sino que pondría en riesgo la sostenibilidad de servicios públicos esenciales. Lo que se presenta como una solución singular no es más que una vía de ruptura con el sistema común, y una concesión política que amenaza la estabilidad institucional del país.

Por todo ello, reafirmamos desde FEDETO nuestro compromiso con una financiación autonómica justa, solidaria y transparente. No aceptaremos privilegios bilaterales ni reformas al margen del interés general. Como hemos defendido siempre, la igualdad de oportunidades, la certidumbre jurídica y la neutralidad fiscal deben ser pilares intocables del sistema económico español. Y ahí estaremos: defendiendo con firmeza los intereses legítimos de nuestras empresas, de nuestros trabajadores y de esta tierra.

Como ya señalé antes, rechazo profundamente la hipocresía de quienes proclaman diálogo mientras imponen decisiones sin acuerdo. No puedo, ni quiero, permanecer callado ante esta realidad.

Y por eso, en FEDETO, ponemos a vuestra disposición una herramienta para que ninguno de vosotros tenga que callarse tampoco.

Porque sí, quien cuenta con mayoría parlamentaria tiene la legitimidad para gobernar, y quien controla el BOE ostenta el poder, eso no lo cuestionamos. Pero quien gobierna contra las pequeñas y medianas empresas, quien recorta nuestras libertades está gobernando en contra del progreso real de España.

Y, queridos amigos, en 2027, FEDETO cumplirá 50 años de defensa firme y representación incansable de las pequeñas y medianas empresas de la provincia de Toledo.
Esa trayectoria, ese compromiso colectivo, nos otorgan, a FEDETO y a todos nosotros, no solo el derecho, sino la plena legitimidad para alzar la voz y denunciar esta situación.

Y estamos obligados a hacerlo, no solo por responsabilidad con el presente, sino también por respeto al legado de quienes nos han precedido con integridad y valentía: Juan Francisco García, Ángel Nicolás y José María Cuevas. A ellos les debemos no mirar hacia otro lado.

Alcemos la voz. Hagámoslo. Muchas gracias«